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Infarto Cerebral: Qué es, tipos, causas, consecuencias y más

Cuando las personas se han mayores, los riesgos de sufrir un infarto cerebral aumentan, incluso cuando tenemos familiares, sobre todo padres, que han sufrido de ellos. Las enfermedades cerebrovasculares, son unas de las 3 mayores causas de muerte en el mundo para los más mayores

Infarto Cerebral ¿qué es?

Un infarto cerebral o un ictus, es un paro cerebrovascular, causado por un proceso de Isquemia, el cual consiste en la disminución, ya sea de corto plazo o permanente del flujo sanguíneo, y por lo tanto, de oxígeno, nutrientes y demás, por diferentes órganos dentro del cuerpo humano, en este caso el cerebro. 

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Durante la isquemia de un infarto cerebral, el cerebro, sufre una muerte de masa perteneciente al encéfalo y suele ser bastante común en personas con una edad muy avanzada o en personas que hayan sufrido una obstrucción de las arterias anteriormente. Sus causas más comunes son por una trombosis cerebral o un émbolo cerebral. Los infartos cerebrales son diferenciados por su intensidad de ataque, ya que según este, se puede definir si el infartado tiene oportunidades de recuperarse o causarle la muerte definitiva. 

Tipos de Infarto Cerebral

Los infartos cerebrales pueden diferenciarse principalmente por la causa de la obstrucción de las arterias cerebrales, así cómo qué sucede cuando este se ve obstruido e incluso por su extensión, y los podemos ubicar de la siguiente manera 

Según su causa 

Esta enfermedad del cerebro puede ser causado por diferentes razones, y al ser tan amplias las posibilidades, los científicos han logrado clasificarlos de la siguiente manera para su mejor entendimiento. 

Ictus Isquémicos

Los ictus isquémicos son los más comunes, representando aproximadamente el 80 por ciento de los casos. En este tipo de infarto cerebral las arterias o los vasos cerebrales están obstruidos desde dentro de ella, causado por un trombo cerebral. 

Los ictus isquémicos pueden dividirse en dos, que a su vez que dividen en más posibilidades, ya que puede tratarse de una trombosis cerebral o de una embolia cerebral la que cause el ictus isquémico en la persona.

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Se dice que un paciente sufrió de una trombosis cerebral cuando las arterias cerebrales sufren una acumulación de grasa o colesterol formada en placas en sus paredes, lo que causa que la sangre poco a poco vaya disminuyendo ya que no tiene el espacio suficiente para que pase la cantidad necesaria para nutrir al cerebro de los nutrientes que necesita. Este tipo se denomina aterotrombosis cerebral. 

Sin embargo, una trombosis también puede ser causada por un coágulo de sangre, cuerpo tumoral, tejido celular e incluso un cuerpo no determinado que se forme en las paredes de las arterias y no se desprenda, si no que obstruya las paredes arteriales del cerebro y cause que el flujo de la sangre no se realice de la manera correcta provocando el infarto cerebral. 

Por otro lado, las embolias cerebrales suelen ser más variadas, ya que los cuerpos de obstrucción son más. Se dice que una persona sufrió una embolia cerebral cuando las venas o arterias del cerebro, se ven obstruidas por un cuerpo o agente obstructor que no fue formado en la zona del cerebro, si no que creció en otra parte del cuerpo y viajó hasta parar en él. Los cuerpos obstructores de las embolias pueden pasar de ser cuerpos grasos, donde se denomina como una ateroembolia cerebral, un coágulo de sangre, burbujas de aire e incluso tejidos de origen canceroso o normales. 

Los infartos isquémicos leves o transitorios se caracterizan como un aviso de ictus, así como una señal de que es posible que suceda uno mucho más fuerte que el anterior en próximas oportunidades. Este es un indicativo potencial de un infarto cerebral, y aunque suele solucionarse fácilmente mediante 

Señales tempranas de un Infarto Cerebral

Ictus hemorrágicos

Los ictus hemorrágicos son los menos comunes, ocupando tan solo un 10 a 15 por ciento de los casos de un infarto cerebral, y suceden cuando un vaso sanquíneo o una arteria del cerebro débiles, se rompen y no continúan con la distribución correcta de la sangre alrededor del cerebro. Pueden ser divididos en dos tipos. Los aneurismas y las malformaciones arteriovenosas. Al salir la sangre de las arterias este comprime el tejido cerebral. A su ves las hemorragias se pueden dividir en dos. (Visitar artículo ¿ Cómo prevenir un derrame cerebral ?)

Un aneurisma es cuando una región de la arteria está inflada o debilitada, por lo que el vaso crece hasta reventarse. Puede estar formado desde que la persona nace, lo que se denomina una aneurisma congénita, o que el abombado de la arteria surja a lo largo de la vida del individuo, aunque también puede ser causado por alguna lesión. Su tamaño más común suele ser de algunos milímetros a un poco más de 1 centímetro de extensión, llamados como los sacciformes y suelen ser muy comunes en los adultos. 

Los aneurismas menos frecuentes son cuando está implicado un ensanchamiento del vaso sanguíneo o la arteria en su totalidad, o un inflamiento de una porción grande de un vaso sanguíneo, según estudios internacionales, se considera que al menos un 5 por ciento de la población padece de esta condición, aunque es muy poco probable que sufran de un ictus hemorrágico. 

infarto cerebral

La malformaciones arteriovenosas consisten en un grupo de vasos sanguíneos o arterias cerebrales que sufren una formación anormal, es decir, que están conectados entre ellos sin utilizar o sin formar los vasos sanguíneos capilares los cuales son formados para desempeñar esa función. Estas malformaciones están presentes, en la mayoría de oportunidades, desde el nacimiento de la persona, y pueden ser fenómenos de diferentes tamaños y de variadas formas, apareciendo en muchos lugares posibles.

Estas malformaciones pueden permanecer sin romperse durante toda la vida del individuo, sin embargo, al sufrir algún cambio de presión o daño en los tejidos, es probable que sufran una ruptura y causen una hemorragia en el cerebro. Esto suele atacar a las personas jóvenes, desde los 15 hasta los 20 años de edad. (Visitar artículo Síntomas de un derrame cerebral)

Según su extensión, distribución y causa

Los infartos cerebrales también pueden ser clasificados por su distribución en el cerebro, así como por su causa principal, la zona del cerebro que fue afectada en su mayoría e incluso la extensión del infarto, estando fundamentado en base a sus síntomas principalmente. 

Infarto cerebral anterior 

También es denominado como Infarto cerebral total o parcial, y es aquel infarto cerebral que afecta la circulación anterior de la sangre en el cerebro, afectando en su mayoria a la parte anterior del cerebro. Su puede identificar por sus síntomas, los cuales suelen presentar una disfunción neurológica superior, donde se observa más que todo señales de Disfasia, que consiste en trastornos específicos de identificación y habla del lenguaje y trastornos de  la visión y de la identificación y orientación del espacio geográfico en que se encuentra el individuo.

Además puede presentar hemianopía homónima, que se trata de una pérdida de una parte del campo visual de la persona y trastornos motores y de los sentidos, afectando a la cara, brazo o piernas. Se diagnostica principalmente con neuroimágenes, es decir, exámenes que revelen esquemas del cerebro de la persona, comúnmente utilizada es la tomografía.

Infarto cerebral posterior 

Un infarto cerebral posterior se refiere a cuando el flujo de la sangre hacia la parte posterior del cerebro es obstruida, causando un accidente cerebrovascular, afectando uno de los lados del cerebro debido a la insuficiente cantidad de nutrientes y oxígeno que se suministra a esta zona. Este tipo de infarto suele ocasionar un déficit parcial y temporal o total y permanente de las funciones de una o varias partes del lado del cerebro que fue afectado ya sea causado por una Isquemia o por una Hemorragia. 

Normalmente este tipo de infarto está asociado a la obstrucción de la arteria cerebral posterior, afectando así la visión e incluso la capacidad de pensar correctamente, llegando a ocasionar ceguera parcial o total, cortical, agnosia visual o alteraciones en el estado mental y también pérdida y deterioro de la memoria a largo, corto o mediano plazo. 

Infarto cerebral Lacunar 

Un accidente cerebrovascular lacunar es un infarto cerebral isquémico, que se suele caracterizar por el sufrimiento de lesiones que un pequeño tamaño, no mayores de unos 15 mm de diámetro, donde la oclusión aparece en la zona de la distribución de la sangre hacia las arterias que llegan al cerebro, llamadas lenticuloestriada, tálamoperforante o paramediana del tronco cerebral. 

Las personas que sufren este tipo de infarto suelen mejorar favorablemente en cuanto a sus habilidades motoras y sensoriales, en comparación a sus otros tipos como el infarto cerebral anterior y el infarto cerebral posterior, sin embargo, este presenta grandes reducciones en la calidad de vida de los pacientes que sufrieron esta afección ya que suelen recurrir en formas de síndromes en las arterias de mayor calibre y en su relación con síndromes de demencia, sobre todo por enfermedades de sustancia blanca de vaso pequeño. (síndrome de Binswanger)

Infarto cerebral, qué es, causas y síntomas

Fibrilación Auricular

La fibrilación auricular es un tipo de arritmia más común dentro de la práctica clínica, apareciendo frecuentemente en los adultos de todo el mundo, y actuando como una de las principales causantes de los ictus, sobre todo de los ictus hemorrágicos, cambiando el ritmo en que pasa la sangre por las arterias y pudiendo causar un rompimiento en ellas. Se caracteriza por tener ritmos en los latidos auriculares descoordinados, de manera rápida e irregular. 

Las personas con una fibrilación auricular diagnosticada, pueden presentar unas 4 a 5 veces más probabilidades de sufrir un ictus o un infarto cerebral, sobre todo de tipo embólico. Además el riesgo de un infarto aumenta sus posibilidades a medida que las personas se hacen mayores, llegando a subir un 23,5 por ciento en las edades más avanzadas, entre los 80 y los 89 años de edad. (Visitar artículo Tipos de infarto cerebral)

La FA logra a afectar a uno de cada 4 adultos que rondan los 40 años y además, los ictus que son causados por esta afección suelen ser bastante graves, ya que tiene un 20 por ciento de posibilidades de causar la muerte y hasta un 60 por ciento de quedar discapacitado de cualquiera de sus funciones. Es por ello que se debe tener un control especial del ritmo cardíaco a medida que la persona se va haciendo mayor. 

Señales y Síntomas

Existen varias señales que nos pueden indicar que estamos a punto de sufrir un infarto cerebral  y por ello te mostramos cuales son los más comunes que suelen aparecer y cómo reconocerlos. (Visitar artículo Síntomas del infarto cerebral)

  • El individuo puede presentar falta de sensibilidad o incluso debilidad en la cara, los brazos o las piernas de uno de los lados del cuerpo de manera súbita e inesperada. 
  • Además puede sufrir una pérdida repentina de la visión, sobre todo en un solo ojo, comúnmente del lado donde la persona es dominante. 
  • Pérdida de la habilidad para hablar y entender el idioma 
  • Fuertes dolores de cabeza sin causa aparente 
  • Vértigos, laberintitis, caídas repentinas y desorientación del espacio geográfico.

Normalmente, la persona tiende a sufrir una confusión repentina de qué está sucediendo, ya que pueden pasar muchas cosas al mismo tiempo, como el adormecimiento de sus extremidades, falta de visión, una dificultad inesperada para caminar, ver con claridad e incluso hablar correctamente. Los mareos son un acompañante de los infartos cerebrales, así como la falta de coordinación y un intenso dolor de cabeza que es inexplicable y que no para hasta que la persona pueda terminar desmayada.

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Cada una de estas señales, son síntomas de que podríamos estar sufriendo un infarto cerebral y es por ello que al percibir al menos uno solo de ellos, es necesario contactar al médico de la familia y llevar a urgencias a la persona afectada. 

La rapidez con que podamos identificar estos dolores puede ser determinante para la supervivencia de la persona que sufre un infarto cerebral, ya que esto concluye en la rapidez con que la ayuda especialista llegue a auxiliar y a salvar al paciente, es por ello que siempre hay que estar preparado y conocer sobre qué síntomas tiene cada enfermedad para saber que es momento de llamar a la sala de urgencias. 

Ictus cerebral

Causas

Como se explicó anteriormente, las causas de los infartos pueden ser variados, ya que van desde la obstrucción de las vías de riego sanguíneo por cuerpos de diferente composición y origen, hasta por trastornos en ritmo sanguíneo que ocasionen rupturas en los vasos sanguíneos más débiles. 

Los cuerpos de obstrucción pueden tener un origen trombólico, que significa que es formando en el mismo lugar donde causa la obstrucción, o puede tratarse de un émbolo, un trombo que se formó en un lugar externo al cerebro y que se desprendió de su posición inicial hasta llegar al cerebro para causar la oclusión de las arterias. 

Además estos trombos pueden estar compuestos de materia grasa, sangre coagulada, material tisular (tumores y cancerígenos) o incluso materiales no determinados o de origen desconocido. 

Por otro lado, los infartos cerebrales también pueden ser causados por una hemorragia interna en el cerebro que puede deberse a un aneurisma o a una malformación de las arterias o vasos sanguíneos. 

Diagnostico y detección

Al momento de determinar la existencia definitiva de un ictus o un infarto cerebral, el doctor debe iniciar un diagnóstico superficial y un interrogatorio al paciente. Aquí se examina el cuerpo del individuo por medio de la observación y luego el médico realiza un interrogatorio a la persona para determinar su consciencia, si tiene dificultades para ver, hablar, o moverse. Normalmente las preguntas que realiza el medico de cabecera son relacionadas con la edad, qué sucedió, cómo pasó, que estaba realizando antes de los hechos, etc. 

Luego el doctor examina el expediente del paciente y busca la aparición de enfermedades cardiovasculares o antecedentes de accidentes cerebrovasculares que puedan dar de una manera más rapida la detección del infarto cerebral. 

Seguido de esto, el doctor realiza lo que se conoce como una tomografía axial computarizada o TAC, o una resonancia magnética o RNM para diagnosticar directamente el ictus en la cabeza. Realizando estos exámenes, el especialista podrá determinar que fue lo que sucedió y que zona del cerebro fue la afectada o más afectada de todas, así como localizar el punto problemático para dar así una solución. 

También se suelen realizar exámenes de tipo Doppler de los vasos sanguíneos para saber si hay presencia de estrechamientos de los mismos, lo que indicaría la presencia de una trombosis cerebral. Luego de esto el doctor también puede realizar exámenes como una ecocardiografía, un electrocardiograma o un análisis de sangre para determinar correctamente la presencia de un infarto al cerebro. 

Factores de riesgo

Existen muchos factores o características que pueden indicar que una persona es potencial a sufrir un infarto cerebral o que se encuentra en riesgo de tenerlo, y es por ello que las personas que carguen consigo estos factores deben tener mayor cuidado y vigilancia a los aspectos de su salud relacionados con el sistema de circulación de la sangre 

Normalmente las personas más potenciales a tener un infarto cerebral son las personas de edad avanzada, como ya se ha hablado anteriormente, ya que el cuerpo poco a poco se debilita y las posibilidades aumentan, sin embargo, no son los únicos que tienen altas posibilidades de sufrirlos. Las personas con una presión sanguínea alta, o las mujeres que hayan tenido una preeclampsia durante el embarazo también son potenciales a sufrir un infarto al cerebro, así como los afectados por la diabetes y aquellos que tienen una alteración o trastorno en el ritmo cardíaco, sobre todo los que tienen fibrilación auricular. 

El tabaco, el consumo excesivo del alcohol y el sobrepeso y la obesidad también con señales de que la persona es propensa a sufrir un accidente cerebrovascular en los próximos años, ya que pueden causar una obstrucción de las arterias que dirigen la sangre al corazón. Además, los trastornos en el metabolismo que provocan que la persona tenga un nivel de colesterol alto, así como las personas que no hacen ejercicio regularmente también suelen sufrir de un ictus en los primeros años de su vida adulta mayor.

Tratamiento

Cuando una persona sufre un infarto cerebral, lo más recomendable es comenzar con el tratamiento lo más rápido posible, ya en la medicina, se considera que una persona que ha sufrido un ictus, su cerebro se envejece 4 años, cada hora que pasa sin ser tratado. 

De aquí a que los ictus sean tan importantes y considerados una emergencia médica en todo el mundo. En los hospitales, comunmente existe un equipo que trabaja especialmente para estas condiciones, los cuales suelen activar unidades para aplicar el Código Ictus para proceder lo más rápido con el tratamiento. 

El tratamiento para un infarto cerebral trata de minimizar a lo mayor posible los daños causados por la falta de oxígeno en el cerebro, ya que estos son permanentes, y así impedir la producción de secuelas o repeticiones. 

Infarto isquémico y hemorrágico

Primero se determina la causa del ictus para proceder con el tratamiento necesario para la persona, y luego se aplica lo más rápido posible los procedimientos necesarios para solucionar el problema. El método más utilizado para los ictus es la Trombolisis, donde los especialistas se encargan de disolver el coágulo de sangre que hay en el cerebro, para que así continúe el flujo de la sangre y su riego por todo el cerebro. 

También se suele aplicar un tratamiento intravascular o intraarterial, normalmente cuando el proceso de la trombolisis falla o simplemente no puede aplicarse en el paciente. Aquí el médico introduce un catéter en la vena, arteria o vaso afectado por el cuerpo obstructor para extraerlo o disolverlo, sin embargo no es recomendable utilizar este procedimiento si han pasado más de 8 horas de haber ocurrido el infarto. 

Por ultimo, otro de los procedimientos más conocidos es la Anticoagulación, donde se suministran químicos y medicamentos para que la coagulación de la sangre se normalice y no vuelva a formar trombos que impidan el riego de la sangre por el cerebro. 

Consecuencias y Secuelas

Un infarto cerebral puede tener variadas consecuencias, relacionadas con el habla, la ingesta de alimentos, la movilización y más, sin embargo, la mayoría de estos trastornos que sufren los pacientes, no son permanentes, pues las habilidades normales pueden ser recuperadas por medio de rehabilitaciones y trabajo constante con ayuda de especialistas con estos problemas. 

Las consecuencias pueden variar dependiendo de la zona del cerebro que haya sido afectada, estas son las más principales 

El hemisferio izquierdo está ligado a la habilidad numérica de la persona, así como la escritura y el habla de un lenguaje, además es el control de la habilidad motriz del lado derecho del cuerpo y el razonamiento de la lógica, es por ello que si esta parte del cerebro es afectada, estas funciones se verán comprometidas, así como diversas partes del lado derecho del cuerpo. 

El lado derecho, por otro lado, se encarga de la percepción del espacio geográfico, el sentimiento del arte y el control del lado izquierdo del cuerpo. Además es responsable de la perspicacia, el ritmo musical y la imaginación. Normalmente cuando esta parte es afectada, el paciente sufre de problemas para pensar o recordar imágenes de carácter emocional, y por supuesto problemas para controlar el lado izquierdo de su cuerpo. 

Recuperación

La recuperación de los pacientes que han sufrido un infarto cerebral debe iniciarse tan pronto sea posible, cuando la persona se encuentre en las mejores condiciones para realizar la rehabilitación. Sin embargo, es muy probable que la persona afectada recupere la habilidad de caminar de forma independiente con una terapia y rehabilitación constante y entusiasta, así como la capacidad de hablar, comer y hablar sin problemas. 

La recuperación o el tratamiento posterior dependerá de la intensidad del ictus, ya que así determinará la efectividad de los resultados. Por ejemplo, si una persona sufre una parálisis parcial o completa, la gimnasia terapéutica es muy común para recuperar el movimiento, así como los entrenamientos musculares. (Visitar artículo Recuperación de un infarto cerebral)

Los fisioterapeutas, rehabilitadores, longópedas, psicólogos y demás, desempeñan un papel importante para la recuperación rápida del paciente, aunque demás está aclarar que lo más importante es la dedicación que tenga el mismo de lograr alcanzar de nuevo el correcto funcionamiento de sus extremidades. 

Cuidado después de un ACV o Infarto Cerebral 

Prevención

Los infartos cerebrales no son difíciles de evitar y prevenir, aunque claro está que es imposible predecir si sucederá o no, el 80 por ciento de casos de ictus pueden prevenirse controlando las características potenciales que poseemos para tener un infarto cerebral, por ejemplo: (Visitar artículo Prevención de un infarto cerebral)

  • Mantener un control constante de la presión arterial sin importar la edad que se tenga, donde esta tenga valores inferiores a 135 de máxima y 85 de mínima. Incluso si el paciente ya está medicado para la hipertensión, mantener un control preciso de las pastillas. 
  • Realizar ejercicio constantemente, así como mantener una dieta saludable y balanceada para evitar el exceso de colesterol en el cuerpo que pueda formar placas obstructoras en las arterias. 
  • Controlar los niveles de lípidos en la sangre y tratar de estimular el metabolismo. 
  • Reducir o evitar los vicios, tales como el consumo de tabaco, alcohol y evitar el estrés a toda costa, así como mantener un indice de masa corporal correcto. 

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